Aún no te has alejado y ya extraño tu presencia...
Sé q estás ahí, detrás, esperando, y yo terca de mí, una vez más, cierro la puerta, con el miedo cargado en mi brazos, el q me impide avanzar...
Pienso en q jamás encontraré alguien como tú, y aún cabizbaja, con ese pensamiento, descalzo mis pies d los zapatos d tacón para comenzar a caminar, sin mirar atrás...
Aunque hoy las lágrimas sólo me dibujen tu rostro, y mis oídos reclamen un último suspiro de tu aliento... Me marcharé, sin decir un frío adiós... ¿cómo despedirme de ti?
Te dejo en la puerta una cesta repleta de sueños, besos de luna llena y caricias a escondidas, con una nota de despedida en blanco, llena de palabras mudas y silencios eternos.